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viernes, 12 de noviembre de 2010

La ética de la pitonisa: Elisa Carrio

                                                    
Según cuenta la mitología, el Dios griego Apolo dio muerte, con la deliberada intención de apropiarse de su sabiduría, a la serpiente Pitón en una de las tantas cuevas existentes en la ciudad de Delfos. Fue, en ese preciso lugar, donde se instaló y, posteriormente, se construyó el Templo dedicado al renombrado Dios, revistiendo de ese modo de cierta áurea de sacralidad a ese célebre recinto histórico que se conoce con el nombre de Oráculo de Delfos.
El oráculo se tornó con el tiempo en un centro de adoración a Apolo y donde, en forma constante, los peregrinos concurrían a los efectos de consultar a la sacerdotisa del templo (Pitia o Pitonisa) quién predecía el futuro destino de los ávidos consultantes.
Las peregrinaciones fueron “in crescendo” y llegaron a ser tan masivas que surgieron otros oráculos –regidos ya por otros dioses-  a lo largo de toda la Grecia Antigua
En sus orígenes, las pitonisas revelaban el porvenir de manera metafórica, en forma de verso, de suerte que las interpretaciones del acontecer eran, como es de suponer, por demás variadas.
Es menester recordar que, por aquellos tiempos, (siglo VII antes de Cristo), todo aquello que resultaba incomprensible para el entendimiento del hombre era objeto de una “explicación sobrenatural”; y quién mejor que una sacerdotisa -intérprete de dios en este mundo- para dar respuesta a lo desconocido, a lo misterioso, a lo, hasta entonces, incomprensible para el saber del hombre.
Con el transcurrir del tiempo, el desarrollo de la ciencia y la evolución del conocimiento humano fueron “derrumbando” la fortaleza de estos oráculos para dar lugar, y preeminencia, a la razón y a la experiencia como pilares fundamentales sobre los cuales se sustentasen  la apreciación de los hechos que “ab initio” resultaban ininteligibles.
Sin embargo, a más de dos mil ochocientos años después, el oficio de realizar predicciones no ha mermado lo suficiente; por el contrario, se ha adaptado, amplia y significativamente, a las necesidades de la época.
Así las pitonisas de ayer, se han multiplicado y bajo el ropaje de diferentes formas: tarotistas, videntes, lectoras de borras de café, profesionales de la quiromancia, etc.,etc., continúan desarrollando una labor extremadamente intensa.
Pero, fuera del marco de la creencia o ausencia de credo a la que adhiramos, en nuestro país, existe una voluptuosa pitonisa política que es causal de verdadero asombro encontrarla recurrentemente en determinados medios de comunicación.
No tanto, por sus aventuradas predicciones; sino por el reiterado desacierto de las mismas.
Me refiero, específicamente, a la Diputada Elisa Carrió que ha hecho predicciones de naturaleza catastróficas sobre el futuro del país, sin verse corroboradas ninguna de ellas en el acontecer nacional.
Así "las profecías del oscuro futuro argentino", no han tenido lugar en la realidad concreta y solo han quedado, en el marco de las predicciones sin sustento que, de no ser por la ausencia de reiteración mediática, serían el hazme reír de nuestra ciudadanía.
No obstante, cualquiera que se tome el esfuerzo de indagar un poquito en Internet ( http://www.taringa.net/posts/info/1338515/Predicciones-apocalipticas-de-Elisa-Carrio.html) encontrara los múltiples anuncios apocalípticos -si bien faltan incorporar unos cuantos más- de esta mediática pitonisa que se jacta de predecir el tenebroso devenir de la nación.
Hasta el momento estas predicciones -fruto de una mente perversa desconectada de la realidad- eran, por decirlo de algún modo, molestas pero soportables en el marco de la tolerancia democrática.
Pero la difusión de la frase vertida por la pitonisa ante sus huestes de seguidores (de quienes presumo le guardan fidelidad por el mero propósito de proyectarse a algún “puestito” electoral; de lo contrario, serían verdaderos fanáticos de la irracionalidad), luego de la muerte del ex presidente, ya rebasa el límite de lo tolerable.
Pedantear vilmente con su predicción de: ¿Vieron que yo les dije que había que esperar? - http://www.diarioregistrado.com del 12/11/2010- ante el deceso de Néstor Kirchner pone de relieve la ruindad de esta mujer, excepto que se confirme que sus facultades mentales se hayan profundamente alteradas.
Claro que, con alteración o no, se atrevió a realizar una nueva profecía, esta vez en forma genérica y con la ironía a la que nos tiene acostumbrado: “Todavía habrá muchas más sorpresas” auguró.
Como vemos la materialización de los deseos de esta señora recubierta con el manto de las predicciones nos revela no solo su odio, sino también su catadura moral.
Lo paradójico de todo esto es que después, ciertas instituciones, la invitan a ser panelista en determinadas “Jornadas de ética y política”.

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