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jueves, 23 de enero de 2014

Año Nuevo propuestas viejas: Macri 2015










Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que el año nuevo en la Argentina no promete, por el momento, grandes cambios en el proceder de la clase política local. Al parecer, “el negacionismo opositor” continuara su curso sin modificar un ápice su táctica de cuestionar toda propuesta política gubernamental; lo que dificulta, entre otras cosas, instalar una discusión seria sobre la resolución de los problemas que afectan a nuestro país.
Lo problemático no consiste en el cuestionamiento en sí; sino en la ausencia de argumentos sólidos y racionales para legitimar una actitud crítica. La oposición por la oposición misma deforma lo más virtuoso que posee todo sistema democrático que es, precisamente, el debate. Promoviendo, en consecuencia, un profundo deterioro en la formación de la conciencia ciudadana y fomentando una visión maniquea de la realidad que, lejos de resultar útil para el desarrollo de los pueblos, termina siendo un verdadero obstáculo para el bienestar de la comunidad.  La ausencia de una discusión seria, atenta contra el desarrollo intelectual de los pueblos y si a esto le añadimos la existencia de un conglomerado de medios de comunicación que se empeñan en ofrecer una visión distorsionada de la realidad con el mero propósito de agitar fantasmas para sembrar el miedo en la población, los resultados terminan siendo devastadores en materia de conciencia política.
La alianza “oposición política-medios de comunicación hegemónicos” está forjando una lógica (si es que cabe llamarla de ese modo) simplista y perversa destinada a generar rechazo a toda propuesta que emane del oficialismo. Descalificar en todo es la consigna; al fin y al cabo, la descalificación absoluta es el mejor instrumento para evitar una discusión enriquecedora. Parafraseando aquella máxima goebbeliana, podríamos decir “descalifica, descalifica, que algo quedará”.
Nadie ignora (como bien lo enseña la célebre psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen)  que: “Para desacreditar a alguien basta con introducir una duda en cabeza de los demás: “No crees que….”. Con un discurso falso, compuesto de insinuaciones y asuntos silenciados, el perverso pone en circulación un malentendido que puede explotar en beneficio propio”.
 Obviamente, se trata de técnicas a las que recurren los perversos con el propósito de manipular a las personas. Técnicas que, por otra parte, no son desconocidas por los medios de comunicación; sino por el contrario, muchas veces usadas cuando se trata de diseminar sospechas con fines “non sanctos”. Cualquier mediano observador podrá percibir cómo no pocos políticos inescrupulosos (fundamentalmente, aquellos que suelen ser mediáticos) recurren a estas técnicas al igual que muchos periodistas que hacen gala de su declamada independencia.
Así vemos que la descalificación infundada da lugar a las sospechas, como también la crítica sin asidero da lugar a un reduccionismo irracional que conduce a la muerte de la discusión juiciosa.
Seguramente, son muchas las actitudes que el oficialismo deberá corregir a lo largo de lo que resta de su gestión; pero eso no es óbice para dejar de reconocer que tiene en su haber los logros más significativos de los últimos cuarenta años en nuestro país. Sin embargo, la oposición sigue adelante con su consigna, lo que pone en evidencia su mezquindad política en términos comunitarios.
Y para peor, no solo la crítica es vacía; sino también sus propuestas, una palmaria muestra de ello son las recientes declaraciones que Mauricio Macri vertió en uno de esos medios que le son afín: “Lo garantizo. Cuando sea Presidente no va a ser un tema la inflación”.
Claro en ningún momento manifiesta cómo va a suprimir el alza de los precios, pero bueno ese es un pequeño detalle; lo importante es que “el diario independiente” (Clarín) lo resalte en sus páginas para que la gente lo tenga en cuenta. Del mismo modo en que el mismo diario, allá por el año 1989, resaltaba la propuesta del "salariazo" del entonces candidato a la presidencia Dr. Carlos S. Menem. Por cierto, con la llegada de Menem al poder “el salariazo” no tuvo lugar. Por el contrario, la capacidad de compra de la gran mayoría de la población se redujo a la mínima expresión y la desocupación llegó a niveles inimaginables posibilitando esa situación una drástica reducción del índice inflacionario. Claro que por aquél entonces, el grupo mediático más grande del país no hablaba de la pérdida de la capacidad de compra de la ciudadanía; además, porque iba a hacerlo si, al fin y al cabo, el mentado presidente le “obsequió” oportunamente el principal canal de aire (nos referimos a canal 13) que hasta entonces pertenecía al patrimonio del Estado nacional.
Lo cierto es qué, y volviendo a la expresión del jefe de gobierno de la Ciudad, sería bueno que nos explique cómo va  a eliminar la inflación. ¿Será quizá recurriendo a “la convertibilidad”?, herramienta tan elogiada por él y sus colaboradores durante la vigencia de la misma. ¿Acaso convocando a Cavallo para el ministerio de economía o al recientemente procesado Sturzenneger?
Conforme a sus antecedentes podríamos reconocer que Macri tiene la fórmula tradicional para combatir el alza de los precios; al fin de cuentas, en eso son verdaderos especialistas los devotos del neoliberalismo. ¿Cuál? ¿A esta altura le cabe duda estimado lector?
La reducción de salarios y el recorte presupuestario, dos factores ineludibles al desarrollar sus políticas. Es muy probable que la inflación deje de ser un problema  -como bien lo señala el jefe del gobierno porteño- y se revierta su tendencia alcista; lo que sí seguramente veremos crecer ha de ser el desempleo, pero eso no es tan preocupante para los neoliberales. Después de todo, para el desocupado siempre existe la posibilidad de marcharse del país. ¿O acaso no recuerdan lo que sucedía a principios del siglo XXI?
Claro que jamás van a reconocer las consecuencias que esas políticas han tenido (y siguen teniendo, basta observar la situación europea) sobre el desarrollo de la desocupación; ni tampoco los periodistas independientes están dispuestos a preguntarle cómo y de qué manera combatirían la inflación sin reducir el consumo de la población. 
Lo que vale es el titular: “Macri terminará con la inflación”. Y si alguno se atreviese a preguntarle de que manera, la respuesta es la de siempre: “…tenemos un equipo trabajando”.
Al parecer, la mejor manera es guardar (léase ocultar) silencio sobre el por hacer; aunque uno supone que lo más probable es que apelen a las enseñanzas de aquel economista norteamericano que mencionó Jean Paul Fitoussi en una de sus conferencias, cuando dijo: “Un economista americano, sumamente riguroso, ha demostrado científicamente que, en un país ultraliberal, en el que el Estado no se ocupa en absoluto de la economía, el pleno empleo está asegurado…..para todos los supervivientes”.