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lunes, 29 de agosto de 2011

La insoportable oposición a la verdad





           





Luego de las elecciones primarias parece que retornó cierta calma en el escenario político argentino. Buena parte de la oposición se ha llamado a silencio; algunos porque demostraron ser poco representativos (Elisa Carrió, Pino Solanas, por citar solo dos); y otros, si bien siguen alardeando sobre “eventuales irregularidades” (Duhalde, Amadeo, etc.) carecen de credibilidad ante la opinión pública y, en consecuencia, sus declaraciones no son tomadas en cuenta por el conjunto de la ciudadanía.
Lo cierto, es que excepto los negadores de la realidad; nadie puede dejar de reconocer el claro y aplastante triunfo de la presidenta Cristina Fernández.
Obviamente,  un investigador social que recientemente llegase a nuestro país con el objeto de indagar respecto de la situación política en la Argentina la primera pregunta que se formularía, a nuestro juicio, sería: ¿Porqué el oficialismo obtuvo un resultado tan contundente en las elecciones de agosto?  Y la primer respuesta que recibiría de un observador imparcial, seguramente, habría de ser: “Porque ha hecho cosas”. Por ejemplo: Reestatizó el sistema de jubilaciones y pensiones, incorporó al sistema jubilatorio al 90% de las personas en edad de jubilarse, mejoró sensiblemente sus haberes; sancionó la asignación universal por hijo, aumento considerablemente los salarios de los trabajadores, promocionó el empleo y el desarrollo industrial, otorgó fuerte respaldo a la investigación científica, construyó rutas y carreteras a lo largo y a lo ancho de nuestro país, terminó la “inacabable” obra de Yaciretá, construyó más de 1000 escuelas en toda nuestra geografía, posibilitó el acceso a Internet a una importante franja de niños y adolescentes que carecían de ese privilegio, resolvió los siempre existentes conflictos sociales en forma pacífica. Promovió –conjuntamente con otras naciones latinoamericanas- la integración regional en el Mercosur y con ello se configuró una herramienta fundamental para el logro del crecimiento económico en la región, fortaleciendo a su vez nuestro mercado interno. Solucionó el grave problema de nuestro endeudamiento externo; hecho éste que determinó una mayor protección de nuestra economía ante las diversas crisis que azotan a los mercados financieros internacionales y aumentando, de ese modo, nuestros márgenes de soberanía económica; etc., etc., etc. Podríamos seguir mencionando unos cuantos logros más (drástica reducción del desempleo, nuevo marco regulatorio para la medicina prepaga, construcción de nuevas universidades gratuitas, etc.) de la presente gestión que brindarían más asidero a la respuesta del observador imparcial; sin embargo, suponemos que lo mencionado es suficiente como para justificar la misma.
Ahora bien,el mismo investigador podría preguntarse el porqué “la Oposición” obtuvo tan magro resultado en esos comicios. Y el mismo observador imparcial  debería decirle con absoluta honestidad: “Porque no propuso nada”. Aun prescindiendo de los antecedentes históricos de los eventuales candidatos opositores -que por cierto, en su mayoría, el conocerlos, para nada los beneficiaria- ninguno de ellos se atrevió a formular propuestas superadoras, ninguno de ellos estuvo dispuesto a debatir ideas, ninguno estuvo dispuesto a reconocer lo que se ha hecho bien; y peor aun, se atrevieron a exteriorizar mentiras –con la complicidad de determinados medios- con el objeto de corroer la imagen presidencial y de esa forma “llevar agua sucia para su molino”.
Es decir, la cuestión no era obtener votos en base a sus aptitudes personales, propuestas superadoras o programas de gobierno; sino obtenerlos en base a la descalificación y negación de aquello que el gobierno había hecho, incluso de aquello que se había hecho en beneficio de la población.
Este proceder casi uniforme en los referentes opositores, revela inexorablemente el grado de mediocridad existente entre los mismos y hasta que punto se hallan subordinados a los grandes grupos de poder (Clarin y sus socios de ADEA) que hasta se les negaba reconocer lo evidente: aquellas acertadas iniciativas del gobierno. Su discurso se circunscribía a descalificar a la presidenta por sus expresiones autoritarias (si bien nunca aclaraban cuales eran), por sus manifestaciones de soberbia que al parecer asociaban con su firmeza de convicciones cuando defendía tenazmente sus medidas, y el remanido argumento “de la ausencia de respeto a las instituciones”, entre ellas muy especialmente, el Congreso Nacional. Este último un argumento falaz, puesto que en ningún momento se respetaron tanto las instituciones como durante la presente gestión. Es suficiente observar el escaso número de vetos a las leyes sancionadas por el Congreso, en relación con los gobiernos anteriores, para percatarnos que ésta gestión es quien menos trabas opuso al desenvolvimiento de ambas Cámaras legislativas.; ni hablar del caso del Poder Judicial, donde en ningún momento el gobierno intento interferir en sus decisiones.
Lo paradójico de todo esto es que quienes reclaman respeto por las instituciones son los mismos que con su accionar ofenden y desvalorizan a las mismas.
Basta recordar, a modo de ejemplo, las permanentes inasistencias de De Narvaez y Macri como miembros de la Cámara de Diputados, la ausencia de proyectos presentados por ambos "dirigentes"; lo que manifiesta la escasa importancia que le asignan a la labor parlamentaria. O es suficiente recordar “el show armado por la oposición” para no aprobar el presupuesto nacional. Ni hablar de las distintas denuncias –sin olvidarnos de sus predicciones- efectuadas por la diputada Carrió, fielmente acompañada por Patricia Bullrich, que solo eran declaraciones mediáticas y que no servían en el plano de la justicia porque carecían de pruebas, por ser entre otras cosas denuncias falaces. Si hasta con el mismísimo Duhalde (hoy juntos en la oposición) tuvo que rectificarse de sus dichos, cuando aquél la demando, aduciendo que no quiso decir lo que dijo. ¿Acaso eso no es devaluar la verdad y, paralelamente, desprestigiar al parlamento por ser miembro del mismo?
Esto es un ejemplo más de la poca seriedad opositora y, en verdad, no es para alegrarnos que existan esta clase de dirigentes; por el contrario, es para preocuparnos. Cuan importante para nuestro país sería contar con opositores de talla. 
Un ejemplo reciente nos muestra como actúan estos señores –como bien lo menciono el periodista  Roberto Caballero- el dirigente de la Coalición Cívica, el diputado Alfonso Prat Gay hasta la semana anterior se la paso hablando de las "dificultades económicas y financieras" de la Argentina; como ahora la calificadora de riesgos Moody’s bajó la nota de los bancos locales (para quienes el economista trabaja) salió a contradecirse y decir que el sistema financiero nacional esta lo suficientemente sólido.
Como vemos la verdad para estos “dirigentes” solo es dable reconocerla si se acomodan a sus intereses; de lo contrario, no han de reconocer nada.
De todas maneras, confiamos que son "dirigentes de la decadencia" que quedarán en el camino y resurgirán otros que eleven la calidad de nuestro parlamento. Entre tanto, deberemos esperar el surgimiento de nuevos dirigentes en esas huestes.
Por suerte hoy son opositores. Lo lamentable sería que como en los años 90 fueran oficialistas!!

viernes, 19 de agosto de 2011

Las paradójicas confesiones de Biolcatti







Las elecciones del 14 de agosto no solo han demostrado que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha sido plebiscitado por la gran mayoría del pueblo argentino; sino que también ha puesto al desnudo el pensamiento –y el mezquino interés- de un sinnúmero de periodistas y dirigentes opositores.
Uno de ellos, es el caso del titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biocaltti, que descorazonado con el resultado electoral se dedicó a vertir expresiones agraviantes contra quienes votaron a la Presidenta; sin desaprovechar, por cierto, la oportunidad de asignarle "palos" a los referentes opositores. Lo curioso es que éstos últimos, hasta hace muy poco eran entrañables amigos que concurrían al predio de la SRA cada vez que Biolcatti los necesitaba para dar incondicional apoyo a sus demandas. Al parecer la única lealtad del ruralista se circunscribe a la acumulación de riqueza.
Pero observemos algunos de los argumentos que el Sr. Biocaltti manifestó, en la reunión de la Asociación de Dirigentes de Empresas, con referencia al resultado de las elecciones primarias. A saber:
1-  “La gente mira Tinelli y si puede pagar el plasma no le importa más nada. Esa gente votó a Cristina”. Lo paradójico de esta expresión es que el programa de Tinelli se expide por el principal canal de aire (canal 13) de uno de los mejores aliados que tuvo “el Campo” a lo largo no solo de la protesta durante la resolución 125; sino que también es el medio de oposición más acérrimo que tiene la gestión de Cristina Fernández. Nos referimos concretamente al Grupo Clarín (propietario, también, de Canal Rural) que ha sido el bastión de la oposición al gobierno kirchnerista y, obviamente, aliado incondicional del campo.
Quizá el enfado de Biocaltti se dirija a cuestionar el hecho de que la gente no observaba los programas políticos difundidos por los canales del multimedio más poderoso del país, cuyos contenidos (aun sobre la base de mentiras) estaban empeñados en denostar la figura de nuestra presidenta.
Pero para tranquilizar a éste señor, sería bueno recordarle que si la gente mirase por ejemplo, al Canal Encuentro -de perfil netamente educativo- el resultado electoral hubiere sido más arrollador en favor de Cristina Fernández  todavía.
2- “El productor agropecuario no voto a Cristina”. “quien no acompaño la propuesta opositora fue la gente que nos apoyo en el 2008 durante los cortes de ruta”. Y reconoció que la gente que los apoyo durante ese período lo hacia “sin tener idea de lo que era la Resolución 125”.
El “pobre” Biocaltti se encuentra decepcionado por la presunta “ignorancia” de la gente al momento de votar, según su exclusivo criterio; pero se sentía exultante cuando –y ajustándonos a sus propias palabras- la gente los acompaño aun desconociendo el reclamo opositor a la 125.
Por otra parte, demás esta decir, que los datos numéricos de las elecciones primarias destruyen los cimientos argumentativos del titular de la SRA, pues, buena parte de la gente del campo - a pesar de que lo niegue-votó ratificando la gestión de la Presidenta Cristina Fernández. Y sino, que observen como le fue a los líderes rurales opositores en cada uno de sus distritos.
3- “A la gente solo le interesa pagar el plasma. Encima aparece Zaffaroni explicando que no sabía que había “prostíbulos” en algunos de sus departamentos. Pero a nadie se le ocurre preguntar como es que tiene tantos departamentos un juez de la corte con lo que gana”.
Obviamente, la gente tampoco se pregunta como hizo Biocaltti para amasar una fortuna sin ser juez de la Corte y sin tener las cualidades intelectuales que posee el Dr. Eugenio Zaffaroni. Indudablemente, Zaffaroní no llega a tener ni el 5% del patrimonio que posee el dirigente ruralista. Sin embargo, es dable destacar que el Dr Zaffaroni es un jurisconsulto (ver nota aparte) de trascendencia y reconocimiento internacional. A tal punto de ser premiado con el equivalente al, por así decirlo, Nobel del Derecho Penal. En consecuencia, es contratado para dar conferencias sobre Derecho en todas partes del mundo; esas mismas conferencias se abonan en dólares y si bien no son sumas extraordinarias, pues, el volumen de conferencias las torna medianamente significativas.
Seguramente, Zaffaroni obtendría más rentabilidad dictando conferencias a lo largo del mundo que la que obtiene como Juez de la Corte. Pero, obviamente, carece de la avidez que poseen señores como Biolcatti que aún teniendo patrimonio suficiente como para vivir varios siglos; sigue procurando incidir en los destinos de nuestra patria para continuar acumulando divisas.
4- “Al campo nos va muy bien”. Por fin hay que reconocerle una expresión sincera; que revela, entre otras cosas, que se la pasó mintiendo a lo largo de su campaña opositora. Pero bueno, era hora que reconociese algo; aunque después de esto, espero que no haya ingenuos capaces de confiar en lo que dice la Sociedad Rural Argentina.
Por último, sería bueno observar de aquí en más la reacción de la "prensa independiente" que se cansó de vituperear a Fito Paez por sus declaraciones sobre los comicios capitalinos. ¿Que dirán del señor Biolcatti? ¿O guardarán silencio como siempre?

lunes, 15 de agosto de 2011

Las primarias: Un buen augurio!!







Sin lugar a dudas a muchos de los que pensamos que el país –y el resultado electoral, en cierto modo lo está expresando- esta transitando por la buena senda; es decir, orientados en dirección a la consecución del desarrollo y bienestar de la población, nos satisface en demasía el porcentaje obtenido por el oficialismo en el día de ayer.
No porque supongamos que este sea el gobierno “ideal”, pues, para ello no solo se necesitarían gobernantes ideales, sino también una ciudadanía ideal, sindicatos ideales, empresarios ideales, periodistas ideales, financistas ideales, comerciantes ideales, etc., etc., etc.
Somos conscientes que eso solo puede acontecer en el plano de las abstracciones; esto es, en el plano del “deber ser”. Que, por otra parte, nadie ignora dista mucho del verdadero “ser”. No obstante, aquél (el ideal) puede servirnos como punto de aspiración, como meta a seguir, como faro indicador para adoptar un rumbo.
Y sinceramente, con altibajos, con errores y con muchos aciertos también, éste es un gobierno que aspira  transformar a nuestro país en una nación seria, orientada al desarrollo y con la posibilidad concreta de distribuir equitativamente la riqueza.
Lo cierto es que estas elecciones primarias representaron un verdadero estímulo para quienes desinteresadamente (en términos particulares; no así en términos colectivos) aspiramos a encontrarnos con un país sensiblemente mejor al que pudimos tener acceso nosotros en otros tiempos no tan lejanos.
El porcentaje de votos obtenidos por Cristina Fernández de Kirchner nos proporciona "el complejo vitamínico” necesario para confiar en la salud de nuestro país; y mucho más teniendo en cuenta “el virus” que azota a las, cada vez más endebles, economías desarrolladas.
Los argentinos han elegido; y eligieron bien. No porque coincidieran con nosotros, al momento de emitir su voto; sino porque optaron por un modelo de país que los preservará de la crisis, que los tendrá en cuenta como parte integrante de una comunidad nacional y hasta regional podríamos afirmar; contrariamente a lo que que hubiere sucedido si optaban por el paradigma opositor.
La crisis internacional esta revelando el fracaso del modelo neoliberal; sin embargo, la mayoría de los miembros de la oposición sigue profesando la fe de los dogmáticos como si esa fuere la única salida. No ven más allá de sus creencias, no admiten que el capitalismo financiero esta llevando a la ruina la vida de las personas. Tal vez, porque están más interesados en resguardar y ampliar sus mezquinos intereses que en defender a nuestros habitantes. Son los mismos sujetos que se alarman ante la caída de los valores bursátiles y no se inmutan ante la caída del desempleo y la producción. Los que están más pendientes de lo que acontece en la City, que lo que acaece en los barrios industriales; los que reivindican la especulación financiera como modelo a seguir por sobre el modelo productivo.
Los que representan, por más que lo oculten, un pasado nefasto de nuestra historia; de ahí que lo único que tienen para divulgar es su dogma. Falaz por cierto, pero tan reiterado a lo largo de tantos años que todavía puede resultar "creible" para captar  la adhesión de algunos votantes inexpertos.
Pero los dogmas, tarde o temprano, se desdibujan, se deshacen, se destruyen porque no soportan la verdad de la realidad.
Eso es lo que aconteció este 14 de agosto de 2011 “los dogmas” se desdibujaron más rápido de lo que se esperaba, a pesar de la complicidad de los grandes medios para propagarlo ininterrumpídamente. ¿El motivo de ese derrumbe? Es fácil de hallarlo: simplemente, buena parte del pueblo argentino se ha dejado llevar por su realidad.
Ahora, resta afianzar esa realidad en los comicios del 23 de octubre; ya que con ello estaremos afianzando la esperanza de bienestar para todo el pueblo argentino.

martes, 9 de agosto de 2011

El colapso internacional y la solidez de nuestra economía.






En estos días la noticia más relevante en el plano internacional ha sido colapso de los mercados internacionales como consecuencia del exacerbado endeudamiento americano y la baja en la calificación  de la deuda por Estándar & Poor’s . Si bien, es cierto que, en nuesrtro país, desde hace bastante tiempo se viene mencionando, a modo superficial, la gravedad de la crisis de los EEUU; la mayoría de los medios locales no se encarga de esclarecer a la población argentina de cuales son las causas de semejante crisis. Cualquier persona desprevenida podría preguntarse: ¿Y en que me afecta la crisis americana? Evidentemente que la primer potencia mundial declare el default y restringa notablemente su consumo interno ha de repercutir sobre la economía del resto de las naciones del planeta y ni hablar respecto de lo que pueda acontecer con su moneda.
Sin embargo, lo primero que podemos señalar es que, quienes vivimos la década de los 80 y los 90 en ésta geografía, sabemos con precisión como repercutían sobre nuestra economía las crisis internacionales.
Basta recordar la variedad de los denominados  “efectos” con los que , a modo de pretexto, deslindaban responsabilidades internas algunos funcionarios del área económica, o como  los teóricos del neoliberalismo –muchos de ellos conocidos gurúes- , apuntalados por el ejército de lacayos del periodismo (Longobardí, Hadad, Grondona, el extinto Neustad, Leuco, etc.) autóctono se amparaban en los mismos (es decir, en los efectos) para justificar los sobresaltos en nuestra economía.. Recordemos: El efecto Tequíla, Caipirinha, Arroz u Asiático, etc..  Lo concreto era que estornudaba un operador de bolsa en cada uno de estos lugares distantes y, automáticamente, en la economía argentina se producía un sismo de “consecuencias impredecibles”.
Aunque, a decir verdad, las consecuencias eran siempre las mismas: profundización del ajuste, recorte del gasto público, contracción de la demanda, caída de salarios y jubilaciones, desprendimiento de empresas estatales estratégicas, y priorizar el pago del endeudamiento externo a expensas de deteriorar la vida de la mayoría de los argentinos.
Todo esto expresado de manera extremadamente comprimida, fue el resultado de la lógica del mercado libre; esa misma lógica que predomina, aun hoy, en los candidatos de la mayoría de la oposición. ¿O acaso Prat Gay, Redrado, González Fraga, Mario Llambías, por citar solo algunos, no fueron partícipes y alentadores de las políticas públicas de esos años?
Si, si, se aplicaban estas políticas y se endeudaba al país para pagar los servicios de la deuda generada por los mismos prestamistas. Como diría el sabio y querido Jauretche “íbamos al almacén a comprar guiados por el manual que nos proporcionaba el propio almacenero”. Peor aun, porque en aquél entonces si bien ejercían el comercio y procuraban maximizar sus beneficios, los almaceneros, tenían un comportamiento ético muy distinto al de los inescrupulosos neoliberales.
No obstante, la segunda cosa a destacar es que si los medios -por cierto, en un contexto de medios desinteresados, que no es el caso argentino- explicasen con certeza lo que acontece en EEUU, la ciudadanía tomaría conciencia del grado de parentesco que tienen las políticas que hoy se aplican en el Hemisferio Norte (recorte de gastos y menor cobertura social, debilitamiento de salarios, deficit fiscal, políticas de endeudamiento público, desempleo, drástica contracción de la demanda y el inevitable pánico a la deflación, etc.) y las que se implementaron en la Argentina durante finales de los ochenta y la década del noventa. Obviamente, si esto aconteciere, las chances de los candidatos de la oposición, para los próximos comicios, serían prácticamente nulas. Pero veamos algunos datos que corroboran lo que decimos:
-El volumen de deuda  argentina representa a marzo del 2011, el 46% del PBI (Producto Bruto Interno); mientras que en el 2002 representaba el 166%.
-A su vez, el 50% de esa deuda esta en manos de organismos públicos nacionales. Lo que minimiza la dependencia con los mercados financieros internacionales; hecho éste que garantiza nuestra estabilidad económica a diferencia de otros tiempos.
-En el 2001 el 97% de la deuda pública estaba denominada en dólares; actualmente el 40% esta denominado en pesos. Lo que aumenta nuestros márgenes de autonomía sobre la política cambiaria.
-El peso de la deuda (en términos de servicios a pagar) con los mercados financieros cayó del 15% en el 2001 a menos del 3%.
-En el 2001, los intereses de la deuda representaron el 22% de los recursos tributarios; hoy representan el 5,2 %.
¿Se imaginan si el gobierno no hubiere cancelado deuda?
¿O si hubiere seguido los consejos del Golden Boy (Martín Redrado) de no apelar a las reservas para cancelar deuda y tomar créditos en el exterior para ello? Lo significativo es que Redrado, Prat Gay, Carrio, Biolcati, Llambías, González Fraga, Duhalde, Amadeo, todos predecían catástrofes económicas en nuestro país y citaban las bondades de los paises desarrollados o "el prodigio chileno" entre los modelos pertenecientes a Latinoamérica.
Contrariamente, no son pocos los economistas americanos (entre ellos, varios varios portadores del premio nobel) que sugieren aplicar políticas similares a las de Argentina para salir de la crisis. Sin embargo, eso se oculta, no sea cosa que la gente comience a comprender las cosas y, en consecuencia, lo falaz de la propuesta opositora.
Lo cierto es que, hoy el país sobrelleva la crisis sin coletazos por las correctas medidas adoptadas en materia macroeconómica.
Si hasta el otrora economista en Jefe del FMI, Kenneth Rogoff sostiene que la única manera que tienen los paises desarrollados de sanear la situación es aumentando la inflación (es decir, generando demanda) u obteniendo recortes (quita) de sus respectivas deudas.
Y aquí hay todavía candidatos que nos sugieren contraer el consumo para achicar la inflación (por otra parte, no desbocada) y planchar, de esa forma, el crecimiento como si eso fuera una salida.
Como vemos los profetas del pasado, hoy cambiaron el ropaje pero debajo de él siguen siendo lo mismo!!

sábado, 6 de agosto de 2011

Zaffaroni y la diatriba de la prensa nauseabunda








Ningún ciudadano, medianamente informado, ignora que los medios hegemónicos de comunicación en la Argentina se han tornado en el mayor obstáculo para posibilitar el desarrollo económico y el crecimiento social equitativo en nuestro país. Claro que, por otra parte, no toda nuestra ciudadanía alcanza la categoría de “medianamente informada” puesto que, desgraciadamente, se (des)informan a través de esos perniciosos medios.
La cantidad de mentiras vertidas a lo largo de estos últimos tiempos por los mentados medios es de una canallada atroz; sin embargo, se adjudican ser los “abanderados de la libertad de expresión”. Y no cabe duda que lo son, pero de la expresión falsa y mendaz.
Así con el afán de “ensuciar” y desprestigiar al gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se pusieron en voceros del “supuesto affaire” de Antonini Wilson que luego se corroboró que era toda una operación montada por servicios de inteligencia extranjeros para dañar la imagen del Presidente venezolano y de paso salpicaban la del gobierno argentino.
Luego inventaron las supuestas coimas en las relaciones comerciales con el mismo país, esta vez denunciadas por un ex embajador argentino Eduardo Sadous que no pudo presentar una sola prueba testimonial veraz en la causa y, por ende, ahora esta procesado por falso testimonio. Claro que esta última noticia no la reprodujeron.
Posteriormente, un conocido periodista que, es dable destacar, fue calificado de mentiroso por su propia colectividad; había denunciado tener conocimiento de un pacto escrito entre el gobierno nacional y el gobierno iraní para “archivar definitivamente” la denominada causa AMIA. Hecho éste que resultó absolutamente falso puesto que al ser convocado para aportar elementos de prueba ante la justicia, adujo no tener ninguno. Tampoco se informó de esto a los lectores.
Y, ahora, la más reciente “operación”, por no decir atrocidad, mediática destinada a mancillar la figura de un incuestionable juez de la Corte Suprema de Justicia como lo es  Eugenio Raúl Zaffaroni.
Este último caso ya expresa el grado de “excremento mediático” que existe en nuestro país. Pretender, cuestionar al Dr. Zaffaroní por ser propietario de once departamentos y de los cuales cuatro han sido alquilados por personas que, aparentemente, desarrollan en los mismos el ejercicio de la prostitución es, sinceramente, la lógica de la imbecilidad. Máxime teniendo en cuenta que el magistrado ni siquiera conoce  a sus inquilinos, tampoco a firmado los respectivos convenios porque, entre otras cosas, el encargado de arrendarlos fue un mandatario y, obviamente, en el objeto del contrato figura expresamente que el arrendamiento es al efecto de habitar el inmueble para uso personal.
¿O acaso algún idiota puede suponer que quien alquila un inmueble para darle un destino diferente del pactado le va ha mencionar  al propietario que tiene unas “chicas” para trabajar o que va ha realizar en el mismo actividades ilícitas? De ahí que salir a cuestionar a Zaffaroni aduciendo cuestiones éticas es un disparate. Esta lógica nos lleva a reprochar éticamente al fabricante de colchones porque sobre el mismo cometieron adulterio dos personas que estando casadas por separado se dejaron llevar por sus apetencias sexuales. Una verdadera estupidez!! Obviamente, los mismos medios que se encargan de sobredimensionar la noticia son los que reembolsan cuantiosas sumas de dinero con el famoso rubro 59 y que a raíz del decreto presidencial prohibiendo esa clase de  publicaciones presentaron una demanda con el objeto de declarar inconstitucional el mentado decreto.Claro que la presentación de la demanda la realizaron con  empresas de su propiedad pero desconocidas para el público desinformado; no sea cosa que se enteren que son ellos mismos los que pretenden seguir explotando esa clase de avisos.
Es decir, el cambalache: los inmorales acusan de falta de ética al juez.
Sin embargo, a medida que transcurren los días algunos medios –no hegemónicos, por cierto- van aclarando la situación. Pues, se pudo saber que la denuncia fue efectuada por una ONG que en sus comienzos denunciaba el trabajo esclavo y que desde hace unos pocos años se acerco a gente de la Coalición Cívica y -conforme a la nota de Luis Bruschtein, destacado periodista de Página 12- muy vinculada, a su vez, con la figura del cardenal Bergoglio. Éste último tenaz opositor, oportunamente, a la designación de Eugenio Zaffaroni como miembro de la Corte.
Si, paralelamente, recordamos que hace unos meses atrás el mismo cardenal presidio un seminario de economía y políticas sociales con la participación de “prestigiosos” economistas y abogados –muchos de ellos funcionarios del Dr. Menem, como el caso de Roberto "privatizador" Dromí - opositores al gobierno. No hace falta escudriñar demasiado para suponer que se trata de una operación política-mediática. 
Si se llevan puesto al Dr. Zaffaroni de la Corte Suprema, caería uno de los miembros más abiertos, éticos y progresistas de la justicia. Luego vendría el embate para colocar en su lugar un conservador que fuera, naturalmente, funcional a los poderes preestablecidos (llámese: medios, poder religioso, corporaciones, etc.) y que a través de sus fallos consolidara el “status quo”.
Demás esta decir que, obviamente, Eugenio Zaffaroni no incurrió en ningún delito, ni tampoco encuadra dentro de las tres causales previstas por nuestra Constitución para ser sometido a juicio político; de ahí que se monte todo este show para perjudicarlo. Tampoco se lo puede cuestionar por sus fallos y mucho menos por su idoneidad en el ejercicio de la magistratura; por el contrario, La Red Latinoamericana de Jueces lo calificó “el más importante exponente del mundo jurídico de habla hispana”  y la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología adujo: “Es lamentable que solo por intereses electorales se persiga la destrucción de quien ha sido el principal precursor de las garantías en Latinoamérica. Confiamos en que el pueblo argentino no se deje engañar”. Claro que el reconocimiento de la probidad y la calidad intelectual de Zaffaroni no se limita a latinoamérica ; en cualquier ámbito académico europeo se le reconoce como una figura brillante del Derecho.
Solo en la Argentina en forma canallesca se intenta destruir toda una trayectoria ética y de reconocimiento jurisprudencial a un hombre que ha puesto su vida al servicio de la justicia. Solo la mediocridad reinante, impulsada por los medios hegemónicos de comunicación y reproducida por mentes ingenuas puede intentar mancillar una figura de la talla del Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni.
Me alegra saber que todavía queda bastante gente pensante en nuestro país; lo que aconteció en un teatro capitalino -independientemente de suponer que los que se hallaban en el mismo fueran porteños o del interior- donde alguien reconoció la presencia del Juez y grito: ¡¡Fuerza Zaffaroni!!, para luego ponerse el público de pie y aplaudirlo es verdaderamente una bocanada de aliento para quienes creemos que otro país es posible.

miércoles, 3 de agosto de 2011

La alegoría de Platón y los medios masivos

En septiembre del 2010 públicabamos la siguiente nota y atendiendo a lo sucedido en estos últimos tiempos en Argentina y en Gran Bretaña, vale la pena recordarla.





Cuanta sabiduría derrochaban aquellos hombres de la antigüedad -más allá de compartir o no sus ideas-, veintiséis siglos atrás, en comparación con el hombre de hoy.
Basta recordar la clasificación que hacían respecto de la mera opinión (doxa) que, como bien lo enseñaba el difunto García Morente, es el saber que tenemos sin haberlo buscado y, el conocimiento fundado (episteme o ciencia) que es el saber que tenemos porque sí lo hemos buscado. Y aquí es preciso observar un rasgo sustancial, la episteme por apelar al término griego requiere indefectiblemente de un mínimo de esfuerzo, del ejercicio de la búsqueda para alcanzar ese saber racional y reflexivo.
En cambio la doxa u opinión es la simple visión de las cosas tal cual las vemos u oímos sin apelar al ejercicio reflexivo; es decir, sin procurar indagar más allá de lo aparente. Mantenerse en el terreno de la Doxa, no es otra cosa que adherir a aquella corriente filosófica que se conoce como realismo ingenuo. Esto es, suponer que la realidad la captamos tal cual es; obviamente, si así fuese, no tendríamos necesidad de la ciencia, de la investigación, de la búsqueda, de la episteme. Sin embargo, no son pocos los seres que, a lo largo de la historia de la humanidad, confiaron y confían ciegamente en la opinión, asignándole a ésta una entidad de la que intrínsicamente carece.
Es suficiente rememorar -continuando con los griegos- aquél mito platónico denominado La alegoría de la caverna  para constatar que aquellos prisioneros de la caverna inmovilizados por sus cadenas y obligados, sin poder verse uno a otro, a contemplar un muro de sombras terminaron creyendo que la realidad era eso que veían; es decir, las sombras.
Y vaya a que punto que, cuando uno de esos prisioneros pudo soltarse de las cadenas y tomar, de ese modo, contacto con el exterior sus ojos no solo se vieron afectados por una sensación de dolor, sino que se resistían a ver lo que, precisamente, estaban viendo: "la concreta realidad".
Hasta que, después de un esfuerzo mental, comprendió que ese, y no otro, era el mundo real; claro que luego regresó a la caverna y procuro comentarles a sus compañeros de prisión que lo real se hallaba fuera de ella. Pero como era de esperar, estos intentaron matarlo porque suponían que estaba faltando a la verdad. Pues, tantos años contemplando "las sombras" que terminaron incorporando en sus mentes que esa resultaba ser la única realidad. 
Ésta alegoría platónica no podemos dejar de relacionarla con la actualidad mundial; pues, solo que hoy los prisioneros de antaño son los "ciudadanos del momento" y el muro de sombras es el espacio mediático existente.
Es dable reconocer, que algunos prisioneros “han escapado de la caverna” pero un significativo y mayoritario número " de almas" aun sigue visualizando la realidad desde un muro o una pantalla de TV. 
Otros ignoran la alegoría y algunos de ellos dicen no creer, actuando (y acudamos a otro momento de la historia) como los obispos en el Galileo de Brecht que se negaban a mirar por el telescopio por temor a encontrarse con una realidad que arrojaba por los aires "las verdades" que ellos mismos abrazaban.
 Sin duda, tanto Platón como Galileo estarían enfrentados, hoy día, a los detentadores de los medios de comunicación masiva - no por ser detentadores, sino por mentir descaradamente-claro que los mismos medios se encargarían de difamarlos y de ese modo lograr el consenso necesario –brindado, obviamente, por los eternos prisioneros- para marginarlos, condenarlos o en su defecto para que abjuren de su posición.
Como vemos resulta difícil perseverar en la búsqueda de la verdad en lo tiempos que corren, máxime con la ilimitada capacidad de los medios en difundir información falsa, parcializada, sesgada o manipulada para que “sus prisioneros” permanezcan ajenos al mundo real.
Lo problemático de todo esto es que esa población cautiva de los medios y que confunde, merced al deplorable trabajo mediático, realidad con virtualidad representa un número relevante de personas.
Son los “ciudadanos teledirigidos” que ubicados placidamente sobre el vehículo mediático van contemplando “el paisaje de la realidad” mientras un guía, en apariencia neutral, les relata una historia que no se ajusta fielmente a la verdad.
En cambio, aquel ciudadano dispuesto a indagar un poco más en lo que acontece podrá encontrar, cotidianamente, sobrados ejemplos del ocultamiento deliberado de la realidad.
En nuestro país, y en el mundo entero, hay ingentes muestras de la alegoría platónica, sería bueno empeñarnos en encontrarlos y, de ese modo, abandonar la confortable pero perniciosa “butaca de los prisioneros”.
Pero, obviamente, siempre ha sido “mucho más grato” frecuentar los caminos sin esfuerzo de la Doxa que transitar los fatigosos senderos de la Episteme.
En el caso de Argentina, un buen antídoto contra los “efectos anestesiantes de la pantalla” ha sido la sanción de una nueva ley de medios; de ahí que los proveedores del suero adormecedor no escatimen en engañar a su público haciéndoles creer que la mentada ley tiene por objeto restringir la “libertad de prensa”.
Menuda labor la de estos tiempos, no solo es necesario romper las cadenas de los prisioneros; sino además, despertar a éstos de su largo sueño.

JRC