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jueves, 3 de septiembre de 2015

La Corte de Nueva York a la izquierda del Pro

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La reciente decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva York declarando, en una sentencia de 43 páginas, la inmunidad de los activos del Banco central y cuestionando el fallo vertido por el juez Griesa en el año 2013, más allá de ser una gratificante noticia para la mayoría de los argentinos, pone sobre el tapete algunas cuestiones, dignas de ser observadas, en el ámbito interno.
Por ejemplo, la reacción de rechazo visceral que uno de los economistas del PRO, José L. Espert, (el mismo que hace pocos días sostuvo que las paritarias eran producto de la concepción fascista y, por ende, habría que eliminarlas), expresó no bien conocida la mencionada sentencia, es todo un síntoma de la vocación antinacional que anida en algunos dirigentes de “cambiemos”. Por otro lado resulta sorprendente que la decisión de la Corte neoyorkina se ubique a la izquierda del líder de esa fuerza política, nos referimos a Mauricio Macri quien a juzgar por sus anteriores expresiones –“lo que el juez Griesa dice es lo que corresponde hacer”- nuestro país  carece de autonomía para contradecir o cuestionar un fallo de un juez de primera instancia del país del norte.  
Es tal la admiración -o actitud de vasallaje- que este aspirante a la presidencia profesa respecto de la primera potencia militar mundial, que en el año 2010, hasta fue capaz de consultar a la embajada americana según sus propias declaraciones para designar oportunamente al entonces jefe de la policía metropolitana. Demás está decir que si para designar un funcionario de la ciudad se requiere esta clase de consultas; nos podemos imaginar  quienes han de tomar las decisiones que Argentina adopte en el plano internacional de ser electo presidente.
Pues, en virtud de estos antecedentes es lógico inferir que el denominado período (en materia de relaciones internacionales) bautizado bajo el nombre de “relaciones carnales” durante el gobierno menemista sería una simple caricatura en comparación con un eventual gobierno macrista.
La llegada al poder de un gobierno de estas características implicaría dinamitar en el acto, el lento pero eficaz proceso de construcción regional conocido como MERCOSUR. 
Al fin de cuentas fortalecer la integridad latinoamericana jamás formará parte de concepción política de “Cambiemos”; sino por el contrario, su deliberado propósito es debilitar los acuerdos regionales que, de algún modo y conforme a su ideología (a pesar de que aducen no poseerla), obstaculizan el normal desarrollo del mercado internacional. De ahí que esta fuera de sus prioridades hablar del Mercosur.
Otros de los conceptos que desdeñan y que no forma parte del vocabulario de los representantes del “Pro” es el de “soberanía”. Obviamente, si ser soberano, entre otras cosas, requiere asumir una postura independiente en el concierto internacional y, a la vez, desplegar un accionar que no se aparte en lo más mínimo de la defensa de los intereses nacionales; es entonces natural que el Pro  erradique ese vocablo de su patrimonio discursivo.  Obviamente, ello no resulta novedoso, ya en 1997 el ahora candidato de “Cambiemos” en un jugoso reportaje realizado en Pagina 12 sostenía que: “las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”.  Sería bueno que se pregunte por qué extraño designio los británicos se mantienen incólumes en apoderarse de las islas y dilapidar sus recursos. Claro que si en el futuro nuestra cancillería no se muestra proclive a no reclamar lo que nos pertenece, será porque en ese entonces la presidencia de república estará ejercida por alguien capaz de decirnos “lo que diga el Foreign Office es lo que hay que hacer”.
Como es factible apreciar el líder del “apoliticista Pro” –menuda contradicción- tiene una marcada predisposición consultiva; pues, no solo consulta a “la embajada”, también consulta a otras personas, entre ellos a Durán Barba, en este caso para desarrollar su campaña política y luego seguir sus consejos a rajatabla. Éste inescrupuloso consultor ecuatoriano, hace escasos meses atrás le profetizó que “Cristina era imbatible en las elecciones”. Y según contó el periodista Roberto Navarro en su último programa televisivo (Política Económica que se transmite por C5N), semejante aseveración causo tanto impacto en el aspirante presidencial que estuvo a punto de abandonar la política. Pero gracias a una nueva consulta, en esta ocasión al CEO de Clarín, desarrollada los primeros días de agosto, pues,  el hombre en cuestión (Héctor Magnetto) lo convenció de seguir adelante con el argumento de que podrá perder en octubre, pero en el 2016 será el presidente. Todos sabemos perfectamente que en el 2016 no hay elecciones presidenciales; resulta entonces, cuando menos, intrigante saber cómo llegará a materializarse la mentada promesa.
Ahora bien, dejando de lado el campo de la futurología, hay que reconocer en los hombres y mujeres de “Cambiemos” cierta coherencia discursiva. Desde las críticas formuladas por la diputada Laura Alonso -de fuertes vínculos con el “buitreman” Paul Singer- al Papa Francisco por mostrarse con un cartel que reclamaba el diálogo por Malvinas; hasta las declaraciones del recién electo diputado del Pro, Fernando Niembro, quien adujo que aquellos que quisiéramos ver el fútbol gratis (en referencia a “fútbol para todos”) nos fuéramos a vivir a Cuba, existe un común denominador: que consiste en cambiar la defensa de lo nacional por el culto al capitalismo salvaje y antinacional.
Demás esta señalar que este último legislador (junto con Laura Alonso) fue de los primeros en denunciar “la inmoralidad” de un presunto fraude –que en los hechos no existió- en las elecciones de Tucumán. Sí, en cambio, supo callar muy bien los provechosos beneficios que obtuvo por intermedio de la contratación directa –esto es, sin licitación- a sus sociedades por parte del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 
Claro que en la reciente sesión de la legislatura porteña, ante el pedido de tratar estas “irregularidades” la bancada macrista supo abroquelarse para impedir que se discuta el tema en el parlamento de la Ciudad.

Pero no vayamos a creer que se trata de personas amorales. El hecho de que invoquen a la moral cuando les conviene o la arrojen a la bolsa de desechos cuando de ponderar su conducta se trata es, por el contrario, toda una cuestión de principios. 
Solo que sus principios no coinciden con el bienestar de la República; a pesar de que no tengan pruritos de presentarse como republicanos. Como vemos la elección de octubre no es nada menor, de la ciudadanía depende salvar la verdadera salud de la República.

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