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domingo, 9 de octubre de 2011

La supuesta reelección y el lenguaje opositor


      




Se aproximan las elecciones de octubre y los candidatos despliegan todas “sus destrezas” con el afán de ganar votantes. Claro que muchas de esas destrezas, en vez de lograr sus propósitos, terminan ahuyentando a los ciudadanos que, asombrados por tantos talentos, terminan apresurándose a recoger la boleta de Cristina Fernández (única candidata seria) para, llegado el momento, depositarla definitivamente en la urna.
Más allá de la absoluta carencia de proyectos por parte de la oposición y del incoherente comportamiento desarrollado a lo largo de estos últimos años; si nos limitásemos a observar las expresiones discursivas durante estos días de campaña podríamos calificarla, a riesgo de quedarnos cortos con el apelativo -y como ya lo dijéramos en uno de nuestros antiguos artículos- de verdadero mamarracho.
Pero veamos algunas de éstas expresiones a las que hacemos alusión para sostener lo que estamos diciendo. Comencemos por la devaluada “pitonisa mediática” que ya causa pena en virtud de sus ininterrumpidos desaciertos; pues, ahora ha salido a decir “que se ha cerrado un Pacto de Olivos II entre Binner y la Presidenta con el propósito de garantizar una futura reforma constitucional a los efectos de posibilitar la reelección de Cristina Fernández en el 2015”. Como vemos, la pobreza de su oferta programática la lleva a ofrecer su fuerza partidaria para obstaculizar acontecimientos futuros (que, por otra parte, solo se desarrollan en su torcida imaginación) similares al mencionado “Pacto de Olivos” de Menem-Alfonsín  que, curiosamente, ella respaldo con fuerte énfasis en el seno de la Cámara de Diputados en aquél momento. Tal vez, la ausencia de memoria es lo que motorice su “vocación predictiva”, ya que al no recordar sus propios actos y sus "predicciones anteriores" puede continuar formulando denuncias inverosímiles sin siquiera sonrojarse por lo que expresa.
Pero dejemos de lado los delirios de la pitonisa Carrió y pasemos al aspirante a segundo puesto: Hermes Binner. Éste es otro candidato que comienza a desenfundar discursos de campaña que ponen de manifiesto su verdadera esencia, pues, pregona un “socialismo de derecha” que, en última instancia, poco tiene de socialismo y, por cierto, mucho de derecha. No por casualidad, el monopolio mediático más importante del país bendijo su candidatura.
Sus recientes expresiones confirman lo que estamos diciendo: “El crecimiento del populismo no es bueno para ningún país del mundo. No hay hecho del populismo que haya significado un avance cierto, real y constructivo de un país mejor”.
Este señor no solo ignora la historia de los pueblos latinoamericanos en general; sino también la nuestra en particular y se enrola, automáticamente, en la corriente de opinión de los ultra-conservadores que se empeñan en descalificar a buena parte de los gobiernos latinoamericanos con el apelativo de populismo. Es que en el fondo, expresan un rechazo irreprimible por todo aquello que posea la impronta de lo popular. Lo paradójico de estos "dirigentes lights" es que conciben al término socialismo desvinculado del concepto de pueblo. Y al igual que como acontece con algunas señoras de la pantalla de televisión, prefieren hablar de “la gente”, concepto abstracto que hace referencia a cualquier persona desprovista de identidad y no hablar de “pueblo”, término que se enlaza con un sujeto histórico colectivo con identidad propia.
Lo cierto es que el oficialismo no tiene interés alguno en realizar pactos con el lider del Frente Amplio; tan amplio que alberga en sus filas las más contradictorias posiciones. Hecho que demuestra cuanto valor le dan a sus convicciones; pues, si desde su origen ya conviven ideas inconciliables, que se puede esperar para el futuro. Y respecto de lo señalado cabe formularse el siguiente interrogante: ¿estará dispuesto Hermes Binner a que nuestro país continúe siendo miembro del MERCOSUR o le causará alergia establecer acuerdos con los mandatarios "populistas" latinoamericanos?
Por otro lado, tenemos el nuevo acuerdo del tándem De Narváez-Rodriguez Saá donde juntos tratan de desplegar una estrategia común para conquistar votos.
La actitud del hombre nacido en Colombia y que aspira a la gobernación de la provincia de Buenos Aires es de una versatilidad inaudita. Pues, hace menos de dos meses anunciaba una alianza con la UCR, apareciendo en todos los medios con Alfonsín; ahora y viendo el escaso nivel de adhesión del candidato radical, luego de las elecciones de agosto, se muestra con el gobernador de San Luis para mejorar sus chances electorales.
En cierto modo es comprensible el proceder del "Colorado" De Narváez, si bien reprochable desde el punto de vista ético, que se dio cuenta tarde de que el "lider" radical es más mediocre que él para perfilarse como dirigente. Si hasta por momentos parece inimputable "el lider" de la UCR; recordemos sus declaraciones y sus expresiones gestuales, cuando la Presidenta hablo en la asamblea de la ONU, que solo son imaginables en un ser absolutamente carente de lucidez.  
No obstante, y volviendo a lo que nos ocupa, de acuerdos programáticos o de comunión de ideas mejor ni hablar. Ya que, como se dice en el barrio, a ninguno de los mencionados candidatos se les cae una idea. Excepto la de criticar al gobierno, la mayoría de las veces infundadamente; pero, al parecer y conforme a sus comportamientos, criticar al gobierno es la consigna.
Y sino veamos las declaraciones del candidato a primer diputado de la UCR y, en ciertos aspectos vocero de Alfonsín, Miguel Bazze: “Es malo para la democracia tratar de desgastar a los otros partidos de la oposición” adujo con referencias a las críticas formuladas por Rodríguez Saá al radicalismo. Al parecer y apelando a esta línea argumental no es malo para la democracia  intentar desgastar, mentiras mediante,  al oficialismo durante la gestión de gobierno. Como vemos una concepción de la democracia muy particular.
Concepción muy parecida a la que expresan cuando suelen hablar del ponderado “respeto a las instituciones”; como por ejemplo el “respetuoso” de Eduardo Duhalde cuando dice: “Es un país donde el que gobierna no respeta las leyes, las instituciones y aprieta con miedo a los que piensan diferente”.
Nada menos que Duhalde!! Que fue vicepresidente y gobernador durante el reinado de Menem. Con una Corte Suprema de Justicia subordinada, en aquél entonces, absolutamente a la gestión oficial y con miembros de nula jerarquía respecto de la mayoría de los miembros que hoy honran a la prestigiosa Corte.
Como vemos la mendacidad y la ausencia de ideas abundan en la oposición. Lo único que debemos lamentar esta vez, es que la Presidenta cumplirá su nuevo mandato y retornará a su casa. Porque con opositores como estos, sería necesario no solo que se respeten las instituciones -por otra parte, como se viene haciendo- sino respetar la voluntad mayoritaria del pueblo argentino; cosa que estos opositores no hacen.
Gracias a Dios, al azar o a las circunstancias históricas que todavía tenemos una dirigente de la talla de Cristina Fernández. Esperemos que para el 2015 se supere la mediocridad que anida en la llamada "oposición"; porque con esa clase de dirigentes, necesitaríamos la reeleccion indefinida. 

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