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sábado, 23 de febrero de 2013

Los elogios de Moyano






 





Si uno se remonta a la Argentina de los 90, le resultaría fácil observar como la dirigencia política y gremial de la época se caracterizó, salvo honrosas excepciones, por  padecer el “virus del pensamiento único”.
La característica central del virus en cuestión, consistió en producir graves alteraciones que fueron modificando la estructura del pensamiento político reinante hasta alcanzar la uniformidad de criterios en el marco de lo que se dio en llamar el modelo neoliberal. Así observamos cómo otro de los rasgos comunes que introducía el mentado germen patógeno, sobre los afectados, era el don de la versatilidad. De tal manera que quienes, en otros tiempos, predicaban  pensamientos contrarios al liberalismo económico; pasaron, casi súbitamente, a profesar las ideas del libre mercado.
Algunos biólogos esbozaban la teoría de que el mayor agente propagador de tan extraño “virus” era el dinero; otros aducían que buena parte de los periodistas locales se hallaban contaminados por el germen y vaya uno a saber porqué “influjo mágico” fueron contagiando a cada uno de sus entrevistados primero y a buena parte de sus oyentes y/o televidentes después.  La cuestión es que el neoliberalismo fue instalándose, paulatinamente, en el esquema de pensamiento de la mayoría de los miembros dirigenciales; tal vez por no contar con "las defensas apropiadas o por carecer de escrúpulos".
Lo cierto es que uno de los pocos dirigentes gremiales que parecía no haber contraido "la influenza" en aquellos años fue, ni más ni menos que el actual titular de la denominada CGT Azopardo, Hugo Moyano.
Es cierto que sobre sus antecedentes gravitaba un pasado “non sancto” al ser integrante de la Juventud Sindical Peronista (JSP) y estar alineado, en aquél momento, con la ultraderecha lopezreguista. No obstante, y visto a lo largo del tiempo –reconocemos que con demasiada benevolencia de nuestra parte- se podía suponer que el mencionado gremialista había abjurado de sus convicciones fascistoides para abrazar la causa de la democracia y con ello la de los trabajadores en su conjunto.
Lamentablemente no es así, al parecer, solo tuvo un interregno de pragmatismo para retornar nuevamente a sus viejos amores.
Bien enseñaba el genio de Spinoza: “Cada cosa se esfuerza, en cuanto está a su alcance, en perseverar en su ser”. Y el verdadero "ser" de Moyano parece “esforzarse” por salir nuevamente a la luz.
Muestra de ello han sido sus recientes declaraciones a favor de la gestión de Mauricio Macri, diciendo: “El de Macri es un gobierno que da respuesta a los reclamos de los trabajadores”
Esta afirmación realizada por el líder de la CGT Azopardo es toda una revelación, pues, debemos tener en cuenta que esas palabras no las está expresando un dirigente cualquiera. Por el contrario, las está manifestando alguien que se dice representante genuino de los trabajadores.
Pero para comprender la verdadera connotación de semejante afirmación, vale la pena hacer un breve racconto de las respuestas brindadas por el gobierno de Mauricio Macri a los reclamos de los trabajadores:
-Promovió la penalización de la protesta de los trabajadores del Colón cuando intentaron resistir el despido de 400 empleados del prestigioso teatro.
-Subejecutó partidas presupuestarias en dependencias públicas (especialmente hospitales, entre ellos el Borda y el Pedro Elizalde) a los efectos de suprimirlas y desarrollar emprendimientos inmobiliarios en algunas de ellas. 
-Impulsó la disposición 40/2012 bajo el título Reglamentación de Asambleas de Trabajadores, dependientes de la administración porteña, que prohíbe las reuniones en el ámbito de los lugares laborales.
-Los trabajadores de la seguridad privada lo denunciaron por pactar con las empresas del sector (12/2011) sosteniendo que “El gobierno de la Ciudad contrata a empresas de seguridad que violan sistemáticamente el Convenio Colectivo de Trabajo”.  
-Hostigó  y desconoció los reclamos de los trabajadores de Subte y Premetro  evitando llegar a un acuerdo en beneficio del normal funcionamiento de ese medio de transporte y de los usuarios de ese servicio.
 -Intimó en reiteradas ocasiones a los docentes porteños con el propósito de amedrentarlos en sus reclamos salariales.
La lista de las respuestas brindadas sería demasiado extensa,  y nuestra intención se limita a señalar unas pocas puntualizaciones, pero si hay algo que ha sobresalido durante la gestión macrista ha sido su nula preocupación por el bienestar de los trabajadores. Es obvio que podríamos añadir a la misma otras decisiones, adoptadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad, que de manera indirecta “atienden las necesidades de los trabajadores” como por ejemplo: el exorbitante aumento en las tarifas del servicio de subterráneos medio que utilizan a diario cientos de miles de asalariados.
O su anunciada promesa de suprimir -si llegase a la presidencia de la República-  el “fútbol para todos” y restablecer el sistema anterior de “fútbol para pocos”, donde los espectáculos deportivos solo podían ser visualizados por aquellos  trabajadores que podían adquirir el abono a través de la televisión por cable.
Como vemos, el elogio de Moyano explica a las claras porqué el sindicalista se opone sistemática y fervientemente al gobierno de Cristina Fernández, porque recorre con asiduidad los programas de TV privada para descalificar a la presidenta, porque ahora nos habla de los “atributos de Macri”. 
El mismo Macri que respecto del ex presidente Menem sostuvo que fue “el mayor estadista argentino”.
Curiosamente, el mismo Macri que, como bien lo destacó un comunicado de UTE-Ctera (Confederación de los Trabajadores de la Educación) Capital,  ha sido: “….el jefe de gobierno que más ha agredido a los trabajadores y sus derechos en la historia democrática de la Ciudad”.

sábado, 16 de febrero de 2013

La insoportable liviandad de ideas




 




El año 2013 presenta la particularidad de que en el mes de octubre se han de desarrollar  elecciones legislativas, hecho éste qué no solo posibilitará la nueva conformación de ambas Cámaras; sino que también perfilará, en mayor o menor medida, los futuros candidatos presidenciales con vistas a los comicios del 2015.
Lo cierto es que a raíz de ello la mirada de la ciudadanía va a estar dirigida sobre quienes encabecen las listas de candidatos y, fundamentalmente, sobre quienes representen a los partidos de la oposición.
Con esto no estamos diciendo que el oficialismo ha perdido protagonismo, en absoluto. Por el contrario, el gobierno continúa ejecutando su programa de gobierno y gozando  -si bien es cierto que debe corregir, entre otras cosas, algunas variables de orden económico, como por ej. el alza de los precios provocado por un mercado esencialmente oligopólico- de un amplio consenso dentro del electorado general.  Guste o no, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (al igual que el de Néstor) ha demostrado un hilo de continuidad en la ejecución de sus políticas: ha sostenido una abierta confrontación con los poderes de facto (Sociedad Rural, Medios dominantes, Iglesia, etc.), ha mejorado notoriamente la calidad de vida de los más desposeídos (Asignación Universal por Hijos, la ley de movilidad de los haberes jubilatorios), ha impulsado leyes que promueven la integración social, ha reactivado la economía y reestructurado la deuda en el marco de políticas intervencionistas, ha liberado al país del sometimiento a las sugerencias del FMI,  ha impulsado medidas contracíclicas en materia económica que posibilitaron atenuar los efectos perniciosos de la peor crisis internacional, ha desarrollado una política de derechos humanos inimaginable hace una década atrás, ha construido un número elevadísimo de escuelas y universidades públicas, ha repatriado casi un millar de científicos y creado el Ministerio de Ciencia y Técnica para dar impulso a la investigación científico-tecnológica, etc., etc., etc. 
Se podrá decir que restan muchas otras cosas por hacer o que algunas de las medidas en cuestión son insuficientes; y es muy probable que así sea. No obstante, es dable recordar que la mirada del hombre siempre está condicionada por la perspectiva en que se encuentra. Lo que lo compele a interpretar la realidad en función de sus necesidades.  
Lo que no se puede decir, si se piensa y obra con honestidad, es que el gobierno no ha hecho nada o, peor aún, ha hecho todo mal. Ya que de ser así, deberíamos concluir que una franja significativa de la sociedad opta por la práctica del  “masoquismo comicial”. Por el contrario, algunas de las puntualizaciones que realizamos anteriormente demuestran irrefutablemente que eso no es así.
Sin embargo, la oposición se rige por el principio de acción y reacción que suele ser aconsejable si se procura comprender las leyes del movimiento de los cuerpos; pero no guarda relación alguna cuando de lo que se trata es comprender las necesidades políticas de una nación.
Lo concreto es que esta postura adoptada, casi en forma unánime, por la oposición devela un peligroso abandono del ejercicio de la razón.
La presunta dicotomía gobierno vs oposición, no tiene su fundamento en el accionar gubernamental; por más que algunos opositores disfracen su discurso, elaborado al parecer conjuntamente con los “cerebros” del poder mediático.
Si hacemos un ejercicio de abstracción, entendimiento mediante, y suprimimos el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; nos daríamos cuenta que la oposición carece de propuesta, su proyecto de país es absolutamente indefinido; solo por contraste podemos imaginarnos una tenue idea de lo que pretenden: Volver a los 90.
Su accionar solo se despliega en función de oponerse -jamás mejorar o presentar una propuesta alternativa- a las iniciativas de gobierno. Su única consigna es descalificar –al igual que los medios hegemónicos: Clarín y Nación- al gobierno “in totum”; lejos está de aplicar aquella norma que un legendario líder opositor formuló en el siglo pasado: “El que gana gobierna y el que pierde acompaña”.
Para ejemplo basta observar la discusión en esto que se ha llamado Memorándum de Entendimiento Argentino-Iraní con miras a esclarecer las investigaciones sobre la denominada “causa AMIA”. Y aquí vale efectuar una distinción, una cosa es encontrar elementos que aporten al esclarecimiento de los hechos y otra muy distinta es impartir justicia. La posibilidad de que un juez argentino interrogue en territorio iraní a aquellos que se encuentran presuntamente involucrados, directa o indirectamente, en el atentado criminal; en el peor de los casos, no afectará la parálisis de la causa. Puede que de ello nada resulte, pero también puede que el juez descubra algo u obtenga indicios que le posibiliten remover una causa estancada. Puede resultar comprensible la actitud de la DAIA en sintonía con la política exterior israelí. Lo que no resulta comprensible es que la dirigencia local se oponga a las posibilidades mínimas por cierto, pero posibilidad al fin, de poder esclarecer un atentado que conmovió en su momento a todos los argentinos. Con respecto a ello se han escuchado una serie de críticas infundadas –algunas absurdamente descabelladas- hacia la tentativa del gobierno que, paradójicamente, ha sido el que mayor empeño observó para el esclarecimiento de los hechos; por otra parte, no acaecidos durante su gestión. Mientras que muchos de los que hoy critican y se oponen, son los mismos que no se inmutaban con la parálisis de la causa en años anteriores; cuando formaban parte integrante del gobierno de turno.
Al parecer la oposición está empeñada en desjerarquizar “la política” con el propósito de desnaturalizar su función y sembrar, de ese modo, el rechazo hacia ella de buena parte de la ciudadanía. Una vez logrado este objetivo -esto es, la apatía de la ciudadanía- el terreno quedaría lo suficentemente fértil para que los tecnócratas con sus formulas ininteligibles accedan nuevamente al podio de la estructura estatal y desde allí despliegen la bandera del “Libre Mercado”. No por casualidad, los gurúes libremercadistas se están enrolando en los partidos de la oposición; si hasta Domingo “Terminator” Cavallo  -delfín de otro aspirante a la presidencia en el 2015, José M. De la Sota y emblema del neoliberalismo argentino- está pidiendo pista para integrar la lista de candidatos.
Por otra lado, y continuando con el propósito de devaluar la política, uno de los partidos que pretende convertirse en el eje convocante de la oposición al gobierno, nos referimos al PRO, está intentando disuadir a distintas personalidades del mundo mediático para que se incorporen a sus listas. Lo peor del caso es que no tienen reparo en reconocerlo; por el contrario, se dan el lujo de invitar a un locutor radial (González Oro) para integrar los primeros lugares de su lista de senadores merced a que indagando, a través del sistema de encuestas, comprobaron que tenía “buena imagen”. Claro la imagen es de radio; pero eso es solo un detalle. El conductor radial descartó la oferta por ahora; pero entre quienes ya dieron el sí, se encuentran el ex jugador de básquet  Leandro Ginóbili (hermano del afamado basquetbolista), el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi. Queda en suspenso todavía el ofrecimiento realizado a Carlos “el colorado” Mac Allister, ex jugador de Boca y la intención por el momento negada de sumar a Marcelo Tinelli. Lo verdadero es que, cuando el líder de esa agrupación, Mauricio Macri, sostiene “estamos armando un gran equipo” no sabemos si se refiere a la práctica deportiva o a un futuro equipo de gobierno. Ahora bien: ¿Cuales son las ideas de este equipo de rejuntados? Creo que ni el propio Mauricio las conoce.
En fin, es evidente que es un partido muy contradictorio el Pro, su nombre completo es Propuesta Republicana, pero conciben a la república de una manera muy singular, a tal punto que en su carácter de Jefe de Gobierno, su dirigente máximo, ha vetado con creces más de un centenar de leyes propuestas por los legisladores.  Menuda república, al parecer, ofrece la Propuesta Republicana.
No hablemos de los otros protagonistas del entramado opositor, por ejemplo: el ex ministro de economía Roberto Lavagna que se encuentra en intensas conversaciones con el PRO para llegar a un entendimiento, o el lider del FAP de H. Binner que elogia la República de Ghana y cuestiona al gobierno de populista, o Francisco de De Narváez  (diputado y opulento empresario) que dice no asistir a las reuniones del Congreso porque no es buen orador. Tal vez este hombre desconocía  que la Cámara es, esencialmente, un órgano deliberativo y, por ende, en su recinto se discuten los distintos proyectos de ley.
Lo cierto es que infunde temor esta dirigencia opositora, algunos parecen remixar la política de los noventa; otros sin farandulizar sus listas siguen la misma línea en lo que respecta a vaciar la política de contenido; pero todos coinciden en oponerse, sin preocuparse por los argumentos, a la actual gestión de gobierno.  
Esto nos trae a la memoria aquella conocida anécdota comentada por aquél líder político argentino, militar e historiador, que tuvo el privilegio de ser electo presidente en tres ocasiones.  En una entrevista (que sorpresas de la vida, le realizó uno de los actuales miembros de “la oposición”) comentaba:
 “Decía el mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas; pero decía también, la pobre mula no sabe nada de estrategia. Lo peor es que, al mismo tiempo, pensaba que muchos de los generales que lo habían acompañado sabían lo mismo que la mula”. Para luego añadir: “En política sucede lo mismo”.
Y vaya si sucede, podríamos afirmar con un mínimo margen de error qué, el grado de comprensión de lo que se conoce como “la oposición política” en Argentina es muy similar al de los generales que acompañaban aquel viejo mariscal sajón.

jueves, 31 de enero de 2013

Del Sel, Lavagna y otros, en contraste con la razón kantiana.










“Actúa de tal manera que tu conducta se erija en máxima universal” (I.Kant).





La conformación de patrones morales ecuménicos siempre ha sido objeto de una incesante búsqueda por parte de las grandes corrientes del pensamiento filosófico. Claro, pretender en los hechos constituir un corpus moral al cual se ajuste el comportamiento de la totalidad de las personas; no deja de ser la expresión de un deseo que, en la realidad, no tiene posibilidades de materializarse. Se podrá decir que las doctrinas morales no aspiran, en la práctica, a que el ciento por ciento de los seres humanos acomode sus accionar en relación a sus principios; no obstante, y aun con la modesta pretensión de alcanzar un número mayoritario de adherentes la cosa es prácticamente inviable. Máxime si tenemos en cuenta que el sistema económico (capitalismo), sobre el cual se asientan las relaciones interpersonales, está no solo desprovisto de valores morales; sino que, por el contrario, promueve, casi con exclusividad, los valores mercantiles.
El célebre filósofo prusiano, Inmanuel Kant, intento establecer una regla a la cual debíamos acudir para comprobar si nuestra conducta era moralmente correcta. Bastaba con recordar la pretensión de universalidad de nuestro acto; pues, siempre debíamos actuar de tal forma que nuestra conducta sea susceptible de ser imitada (o copiada) por el resto de nuestros congéneres. Es decir que, si por ejemplo, un individuo mentía estaba pretendiendo que la mentira se convierta en un modelo a seguir; lo que en última instancia, traería aparejada la pretensión de establecer la hipocresía como principio rector de las relaciones humanas.   
Tal vez la humanidad no le ha prestado demasiada atención a “La crítica de la razón práctica” de Kant; pero no deja de ser un saludable ejercicio pretender contrastarla con la realidad política argentina de estos últimos días. Al menos para corroborar hacia donde nos quieren arrastrar determinada clase de personas, algunos de ellos "prestigiosos dirigentes" opositores, que tratan de "esclarecer" a la ciudadanía.
Nadie –excepto los extremadamente ingenuos; que, por otra parte, abundan- ignora que los medios de comunicación apelan a la mentira, como método eficaz para alcanzar oscuros intereses. 
Obviamente, no son los medios en sí; sino las personas que conducen esos medios que no vacilan, al igual que muchos de sus contratados, en desfigurar la realidad a los efectos de sembrar el malestar y el desgano de la ciudadanía, tanto en lo que al presente se refiere como a lo que se ajusta al porvenir.
 Sería innumerable la cantidad de ejemplos que se podrían señalar respecto de “la mentira de los medios hegemónicos”; tal vez el ejemplo más reciente es el brindado por TN (Todo Noticias, Grupo Clarín) cuando en el propósito de descalificar la figura de un intendente del Conurbano bonaerense reprodujo en la pantalla de televisión el secuestro y muerte de un empresario de la zona acaecido hace cinco años. Si tenemos en cuenta que dicho acontecimiento, no solo se presentaba ante los televidentes como un hecho actual, que “ponía de manifiesto” la inseguridad reinante en la mentada localidad; sino que, a su vez, se cuestionaba con ello, la gestión del presente intendente del distrito de Lanús (que, por cierto, no gobernaba en ese entonces; esto es, cuando el hecho aconteció), es lógico inferir cual era la verdadera intención de la falsa noticia.Su propósito era, ni más ni menos, que descalificar la imagen de un intendente que se atrevió a permitir la apertura de nuevos oferentes de servicios de TV por cable en su jurisdicción.
Hablar de la inmoralidad de algunos medios, ya es un hecho común; el problema es que “el común” de la gente no es del todo consciente de esos procederes.  Y ya sabemos que la mentira cuando no es descubierta, se reputa como verdad.
Pero no solo los “hombres” de medios son los que no se ajustan a la normativa kantiana; buena parte del espectro político opositor se caracteriza por promover falacias o, en su defecto, temores infundados.
Un claro ejemplo de esto último es la versión del ex ministro de Duhalde, Roberto Lavagna, quien en relación al acuerdo firmado por el gobierno argentino con su par iraní a los efectos de posibilitar la indagación, en territorio de Irán, de ciudadanos de dicho país por parte de un juez argentino con la intención de esclarecer la denominada “causa AMIA”, sostuvo que: “dicho acuerdo encubre un alineamiento ideológico con el régimen iraní”. Para luego añadir: “es un paso más a la chavización”. Asustando con un “cuco” (en este caso Chávez) que ha sido legitimado decena de veces por la población de su país.
Ahora bien, uno se preguntará como se puede decir esta clase de cosas; en que cabeza “racional” o pensante, puede anidar semejante fantasía. Lo lamentable es que hay un sector de la sociedad que llega a creerlas; de lo contrario, no se atreverían a exteriorizar esta clase de expresiones. Claro que el ex ministro sabe que lo que dice no es cierto; no obstante, no tiene pruritos en sostenerlo. Luego, y para redondear, desvío su crítica a la estatización del sistema jubilatorio, al fútbol para todos, a la ley de medios; curiosamente medidas que, directa o indirectamente, afectaron (y afectan) los intereses del mayor grupo mediático argentino.
Otros que tampoco contrastan su proceder con la regla de Kant, son los miembros de Frente Amplio Progresista (FAP), tan “amplio” es su progresismo que no son pocos los conservadores que adhieren a su propuesta y, obviamente, a sus filas.
Pero más allá de lo difusa y vacua propuesta de esta corriente política; lo cierto es que su máximo referente (el ex gobernador H. Binner) al igual que los dirigentes que lo acompañan “convierten” su propia ineficiencia política en responsabilidad de terceros. Así es como recientemente, y a raíz de lo que viene aconteciendo en la provincia de Santa Fe, salen a culpar al gobierno nacional por el avance del narcotráfico en dicha jurisdicción.
Si tenemos en cuenta que la conducción política de la provincia la ejerció el mismísimo Hermes Binner, desde el año 2007 al 2011; y que luego lo sucedió su propio compañero de partido, y actual gobernador, Antonio Bonfatti, es cuando menos razonable realizar una autocrítica al respecto. Desde luego, estos señores conciben a “la crítica” como sinónimo de oponerse; jamás se les ocurrirá hacerlo en el sentido profesado por Kant, es decir, como método a través del cual sometemos nuestros conocimientos, valores y creencias, al tribunal de la razón. Es lógico, ya que el empleo de la razón siempre requiere de un mínimo de esfuerzo, de ahí que siempre sea mucho más fácil responsabilizar al otro y no reparar en los detalles. Tal vez la sugerencia del ex gobernador santafecino, es que el gobierno nacional se haga cargo de las fuerzas de seguridad provincial. En ese caso -y esto obviamente debemos tomarlo sarcásticamente- la responsabilidad del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha sido dejarlo que decida solo como gobernador y no haber “intervenido oportunamente la provincia” para decidir por él.
No obstante, a Hermes Binner deberíamos recordarle aquel viejo pero eficaz precepto del derecho privado: “nadie puede alegar, en su beneficio, la propia torpeza”.
Como vemos la irracionalidad ha llegado a extremos irreproducibles. Ésta nueva modalidad desarrollada por el macrismo, desde un principio, se está tornando consuetudinaria en materia política: “echarle la culpa al otro”.
 Nos recuerda  aquella frase, si bien expresada en otro contexto, de Sartre: “el infierno son los otros”. Aunque es extremadamente difícil imaginar que Mauricio Macrí haya leído algún texto del filósofo francés.  
Por cierto, más irracionales han sido las expresiones vertidas por otro santafecino (hombre del macrísmo) con aspiraciones a gobernador; eso sí -según él- caracterizado, conforme a su campaña electoral anterior, como hombre  "de tolerancia y de diálogo”. Nos referimos al ex cómico Miguel Del Sel, quien en una entrevista teatral calificó a nuestra Presidente de “vieja chota e hija de puta”.
Es muy probable que, en este caso, Del Sel se haya ajustado sin ambages a la sugerencia kantiana; es decir, su pretensión apunta a que “todo el mundo” agravie en forma soez a la Presidente. Y, por extensión, a todos aquellos que no “piensen” –y cuando escribo esto, no puedo dejar de evaluar lo bajo que ha caído el significado del verbo pensar- como él.
De todas maneras, la Presidente no debería sentirse agraviada; sino considerar esas expresiones de la personalidad de quien proviene. Y recordar las enseñanzas de otro destacado filósofo, para el caso mucho más antiguo, nos referimos a Epicuro cuando decía: “No me preocupo de agradar a todos. Lo que a ellos les gusta, yo lo ignoro, y lo que yo sé, sobrepasa su entendimiento”.
Es verdad que los miembros del  PRO (Propuesta Republicana), no se caracterizan por el aporte de ideas, por la solidez argumental, por su vocación deliberativa; pues, siempre intentan trasladar el eje de la discusión de lo central a lo nimio, lo banal, lo frívolo, rehuyendo de esa forma a las cuestiones políticas relevantes. 
No por casualidad siguen esforzándose en la tarea de “incorporar famosos” a sus listas de candidatos; sin demostrar la más mínima intención de incorporar gente con ideas.¿Ideas? ¿Que es eso?
Al parecer esa no es una exigencia que requieran sus adherentes; sin embargo, sería cuando menos saludable que se les exigiese un mínimo de respeto para con los demás. Claro que la exigencia se torna extremadamente  difícil para un partido que modela su posicionamiento en función de los principios rectores, no ya de la moral, sino del marketing político.
Se podrá argüir, no sin razón, que algunos miembros del oficialismo tampoco adscriben a los postulados kantianos; y lo concreto, es que nadie en su sano juicio pretende concebir, en la práctica, una sociedad forjada al calor del “deber ser”. El "deber ser" es siempre una aspiración. 
Parafraseando a Nietzsche podría decir que “La sociedad real vale mucho más que cualquier sociedad deseada o soñada”.  Ya que la sociedad de los sueños, solo es susceptible de hallarla en el terreno de la imaginación. 
Sin embargo, “la sociedad real” siempre es posible de ser mejorada si nos atenemos a “criterios de razonabilidad” al momento de discutir políticas. Cosa que por desgracia, y al parecer, está ausente en vastas franjas de los miembros de la oposición.